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El Rance

Descubrir la margen derecha del estuario, de Saint-Malo a Saint-Suliac

El valle del Rance, río costero de un centenar de kilómetros de longitud, es propicio al senderismo y al turismo fluvial. A lo largo del río, el patrimonio edificado sorprenderá a los amantes de las bellas construcciones.

La presa del Rance

Antaño sujeta a los caprichos de las grandes mareas, la desembocadura del Rance está hoy bloqueada por las esclusas de la planta mareomotriz. Esta aprovecha los recursos de las fuertes mareas que se precipitan en su estuario para producir electricidad. Su construcción permitió crear una carretera que une Dinard con Saint-Malo, favoreciendo el desarrollo del turismo en el estuario.

Uno centro de interpretación de la planta mareomotriz del Rance está abierto gratuitamente al público. El visitante se adentra en el universo de la energía. Una turbina de tamaño natural, terminales interactivos, maquetas y vídeos proporcionan las claves para la comprensión del funcionamiento de la planta. ¡No te pierdas las vistas sobre la sala de máquinas! Un circuito exterior permite disfrutar del panorama sobre el estuario y observar el paso de los barcos por la esclusa.

El valle del Rance

Comienza tu recorrido en el pueblo de Saint-Servan, situado en la desembocadura del estuario. Admira las vistas desde la tour Solidor, edificada en el siglo XIV para controlar el tráfico en el Rance. Este primer encuentro con el río costero te invita a seguir por los caminos del estuario.

Haz un alto en el cementerio de barcos situado a orillas del Rance, cerca de la aldea de Quelmer. Este lugar insólito es un paraje único en la región: los restos encallados de arrastreros, balandras y otros barcos de cabotaje han elegido este pequeño refugio apartado para terminar su viaje.

Saint-Suliac, declarado uno de los pueblos más bellos de Francia, es una de las joyas del valle. Este pintoresco puertecillo parece salido de una tarjeta postal. Deambular por sus callejas es la principal actividad de los viajeros de paso. Sube hasta el oratorio de la Virgen de Grainfollet para contemplar las vistas sobre la bahía.

A partir del Port Saint-Jean en La Ville-ès-Nonais, aparece el Rance estuarino. Más lejos, la esclusa del Châtelier marca el límite entre el Rance marítimo, expuesto a las mareas, y el Rance fluvial, con predominio de agua dulce.

Navegar por el estuario del Rance

Nada más mágico que descubrir el estuario del Rance en barco. Diferentes compañías marítimas ofrecen excursiones en lanchas motoras saliendo de Saint-Malo. Disfruta de un paseo de una hora y media o de un crucero de tres horas para llegar a la ciudad de Dinan. También puedes optar por una comida o una cena en un barco-restaurante y así aprovechar más tiempo tu paseo por el estuario.

El club náutico de Saint-Suliac propone actividades y excursiones acompañadas, en kayak de mar o en stand up paddle. Puede que veas pasar a unas piragüistas en su Dragon Boat. Estas mujeres, llamadas las Pink Malova'a, reman para luchar contra el cáncer de mama. ¿Y qué tal si participas en alguna de las regatas organizadas por el club en la temporada estival?