Pescados, crustáceos y moluscos

Delicias del mar en tu mesa

¿Siempre has soñado con una buena bandeja de mariscos? En Saint-Malo - Bahía del Mont-Saint-Michel, moluscos, cangrejos, ostras y demás mariscos son parte de los recuerdos de vacaciones.

La pesca

Todo bretón que se precie cuenta con algún pescador profesional o algún aficionado al marisqueo entre sus familiares o allegados. Porque el mar es nuestra fuente de alimento, aprendamos a recoger sus frutos observando la talla mínima para garantizar la sostenibilidad de ese paraíso.

La pesca en el mar

¿Qué dirías de pescar tu propio pescado? Zarpa con un guía de Saint-Malo y descubre la pesca recreativa de la lubina, la dorada o el pagro. Se practican distintas técnicas: pesca con señuelos, rockfishing (en grandes roquedos) y pesca en surf-casting.

Los amantes del pescado encontrarán una amplia oferta de productos que proceden de la pesca del día en las lonjas del mercado: lenguado, abadejo, rodaballo o gallo. Las traineras de Saint-Malo, que van a pescar al gran norte, volverán con bacalao fresco y eglefino. Degústalos aderezados con exquisitas salsas, como la de mantequilla blanca o la de mantequilla y nata mezcladas con vino blanco.

El marisqueo

Aprovecha la marea baja para descubrir la zona intermareal y recoger moluscos que podrás saborear en el aperitivo: berberechos, almejas, bígaros, navajas… Pero sé prudente y no salgas a la aventura. El marisqueo está reglamentado, ¡no se improvisa!

¿Y si te traes algunas algas en tu cesta? La recogida de algas de ribera es una práctica ancestral, un poco olvidada pero que está volviendo. La cosecha se practica a pie en la playa con marea baja, a partir de un coeficiente de 70. La lechuga de mar y la nori figuran entre las algas comestibles más populares.

Moluscos y crustáceos

Bretaña es particularmente famosa por sus vieiras y sus ostras de Cancale. Pero el rey de la mesa bretona sigue siendo el bogavante a la armoricana, conocido en todo el mundo con la denominación «bogavante a la americana». Es que la receta habría sido inventada en un restaurante parisino, a pedido de un americano. Se prepara con una salsa a base de nata, vino blanco, tomates y chalotes.

El verano es la mejor estación para comer mejillones. Los que se crían en la bahía del Mont-Saint-Michel son los mejillones de Bouchot. La técnica de cría, inventada por un irlandés en el siglo XIII, consiste en recoger las larvas sobre cuerdas que luego se enrollan alrededor de estacas de madera.

El cultivo del mejillón dura aproximadamente un año. La cosecha comienza a mediados de junio. Hay muchas recetas para degustarlos: mejillones al vino blanco, mouclade con crema de leche y curry, cazuela de mejillones a la cerveza…