-A +A

Las murallas de Saint-Malo

Paseo por los muros de la ciudad corsaria

Una vuelta por las murallas es EL paseo imprescindible en Saint-Malo. Desde allí se disfruta de unas magníficas vistas al mar y a la ciudad intramuros, que está justo debajo. Prever algo más de una hora para dar toda la vuelta.

Deslumbrantes vistas

La alta muralla que rodea la ciudad de Saint-Malo forma un recorrido circular de dos kilómetros. Puedes bajar y volver a subir por donde quieras, desde las diferentes escaleras situadas en cada puerta.

Los habitantes comienzan el paseo por la Puerta Saint-Vincent, cerca del puerto de recreo. Pasando bajo esta puerta, encontrarás una escalera a la derecha que te lleva hasta lo alto de las murallas. Allí disfrutarás de unas fabulosas vistas sobre el puerto de Saint-Malo.

La primera parte del camino de ronda te conducirá hasta el bastión Saint-Louis, desde el cual se llega a la cortina sur. Allí podrás admirar las casas de ricos armadores de Saint-Malo o las casas denominadas de corsarios, identificables por sus altas fachadas de granito. En el camino, pasarás por delante de la casa de Robert Surcouf, apodado el rey de los corsarios.

Fort National, Grand Bé y Petit Bé

A partir del bastión Saint-Philippe, comenzarás a ver el mar abierto y a sentir el viento que agita tus cabellos. Te cautivará la belleza de la costa Esmeralda así como las vistas sobre toda la bahía de Saint-Malo.

Aquí, las murallas dominan las playas de Môle y de Bon Secours. Se puede ver a los niños de la ciudad corsaria que vienen a jugar a la salida de la escuela. El paseo desemboca en la tour Bidouane. Desde esta torre, que culmina a 23 metros de altura, se divisa toda la ciudad de Saint-Malo.

Aquí tienes las mejores vistas a las islas Grand Bé y Petit Bé. Si Grand Bé alberga la tumba de Chateaubriand, Petit Bé se destaca por su fuerte del siglo XVII. Desde la cortina norte, no puedes perderte el Fort National, accesible, como las islas vecinas, solo en la marea baja.

El Fuerte de Petit Bé y el antiguo Fort Royal (Fort National) forman parte de un cinturón defensivo diseñado por Vauban, destinado a proteger a Saint-Malo de los buques ingleses y holandeses, bajo el reinado de Luis XIV.

Érase una vez una ciudad corsaria…

Las murallas de Saint-Malo surgen en el siglo XII, mucho antes de la edad de oro de los corsarios del rey. Tras el gran incendio de 1661, la muralla de granito es íntegramente reconstruida. Será ampliada en el siglo XVIII por Garangeau, ingeniero-arquitecto, discípulo de Vauban.

En la actualidad, el recinto amurallado de Saint-Malo incluye ocho puertas, tres poternas y tres bastiones. Las murallas, provistas de matacanes y flanqueadas por varias torres, fueron declaradas Monumento Histórico.

El castillo de Saint-Malo, de aspecto medieval, fue construido entre los siglos XV y XVIII. ¿Por qué no terminar el circuito de las murallas con una visita al edificio? Este alberga el Ayuntamiento, el Museo de Historia de Saint-Malo en el Gran Torreón y el Museo de Etnografía de la comarca en la Tour générale. Y una deliciosa crepe bretona en el corazón de la ciudad... ¿te apetece?