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Tras las huellas de la Historia

Encuentro con Bernard Mazurié des Garennes

Marie-Alice

¿Quién no ha soñado alguna vez con escuchar historias de piratas, corsarios o expediciones? Esas historias que no están escritas en los libros y que revelan todo tipo de anécdotas, históricas y jugosas.

Mi intención es ayudaros a descubrir (o redescubrir) a verdaderos "apasionantes-apasionados" que rebosan de energía. Mi deseo es que nos cuenten su historia y su trayectoria, para difundir sus valores y experiencias y para que, a su vez, nos inspiren... ¿Os venís conmigo?

 

Nos vemos en YouTube y Facebook

 

Marie-Alice Vous Emmène

 

He conocido a don Roland Mazurié des Garennes

El punto de encuentro

En un día soleado de febrero, de esos que a mí me gustan, cielo azul sin nubes y un frío seco, tengo cita con una personalidad de Saint-Malo. Hemos quedado en la brasserie del Hotel France & Chateaubriand. Una elección nada azaroza, ya que el lugar rebosa de historia: allí nació François-René Chateaubriand. Llego temprano y me instalo en la terraza para impregnarme del ambiente y disfrutar de los rayos de sol. La luminosidad juega con los contrastes entre el cielo azul y el gris de las murallas, creando una atmósfera particular en la plaza Chateaubriand, y dejando traslucir un misterio impalpable del que solo un conocedor apasionado podría revelarnos los secretos...

El encuentro

Y justamente, veo llegar con paso firme a don Roland Mazurié des Garennes, militar retirado, "instalado en Saint-Malo desde hace dieciséis generaciones". Este personaje, muy conocido por los habitantes de la ciudad, es toda una referencia. En su mirada de ojos azules brilla un atisbo de malicia que alcanzo a percibir tras los refunfuños de los primeros minutos. Sabe lo que quiere y lo dice claramente, sin andarse con rodeos. Un malvino "siempre dice lo que piensa", asevera durante nuestra charla. Una vez instalado, anota en su libreta la fecha de nuestra entrevista (por costumbre). Me fascina la idea de estar frente a la persona que mejor conoce la historia de Saint-Malo, tanto la pequeña como la grande. La que prefiere contar es la pequeña, esa que no está escrita en los libros, y que revela una infinidad de perlas y anécdotas de todo tipo, históricas y jugosas...

Érase una vez...

Estoy impaciente por conocer los secretos de la ciudad. Paseando por las murallas, hay muchos elementos que despiertan mi curiosidad: el nombre de las calles, las estatuillas, los detalles arquitectónicos. ¡Por fin voy a encontrar respuesta a mi preguntas! Fascinada y atenta, escucho las historias de corsarios, de piratas, navegantes, marinos, grandes familias de la ciudad, historias de escritores, de viajes, expediciones, comercio, poder, guerras, buques, finanzas... Me dejo llevar por esos relatos y el resto lo hace mi imaginación. Cada elemento de la ciudad, ya sea una plaza, un edificio o una puerta, encierra una historia, como la de esa puerta que separa hoy dos edificios y que era, en su origen, la puerta secreta de salida de un prostíbulo... "Podría pasarme días contando historias", me dice. Y añade: "Hasta tengo llaves de las puertas cerradas". Mis ojos se encienden como los de los niños que buscan un tesoro, de solo pensar en entrar en lugares prohibidos o secretos...

Transmitir

Don Mazurié transmite con pasión y autenticidad, a quien quiera escucharlo, sus indagaciones, encuentros, lecturas, averiguaciones. Un paseo con él por las calles de Saint-Malo es continuar la historia para perpetuarla.

Marie-Alice Lemoine