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Entre los bastidores de un restaurante con estrella

Visita del Saint-Placide

Maud, la aventurera culinaria

El Saint-Placide forma parte de los grandes restaurantes de Saint-Malo, galardonado con una estrella en la guía Michelin. ¡Me espera una auténtica cita gastronómica!

Soy... ¡una mujer vivaz, polivalente y luchadora! 

// Mi personalidad...
Apasionada, curiosa, gourmet, sibarita...
// Me gusta...
Viajar, observar, escuchar, recibir a mis amigos y cocinarles un buen plato...
// Mis debilidades…
El chocolate, los helados, el vino, los falafels… ¡la lista es larga!   
// Y además...
Vivo en Saint-Malo 

Maud, la aventurera culinaria 

Entre los bastidores del Saint-Placide, un restaurante de Saint-Malo con estrella Michelin

16 de febrero de 2018. Son las 12 h, entro en la cocina del Saint-Placide (una antigua estación de tranvía de Saint-Servan). He quedado con Luc Mobihan, Chef laureado de Saint-Malo.
Es viernes al mediodía y todo el equipo está presente: aprendiz, segundo de cocina, chef pastelera, personal de servicio en sala y lavaplatos.
Cada uno en su puesto y concentrado en su misión, se dedica a sus tareas con rigor y precisión antes de dar comienzo al servicio para deleite de los clientes.

12:30. En la sala piden los primeros platos. «Ya pueden ir saliendo los aperitivos»…. «¡Sí, Chef!» 
Desde mi puesto privilegiado, puedo observar las técnicas perfectas, el dominio de los sabores, esos productos inusuales con que se elabora cada plato. Todo es casero, desde los postres hasta el pan. El cocinero y su equipo ponen de relieve los productos frescos de temporada que, por supuesto, son los reyes.

El Chef me revela su pasión por los viajes, que por cierto puede verse en su cocina. Le encanta combinar sabores traídos de sus periplos con nuestros productos locales: raviolis de langostinos con emulsión de especias, cilantro y parmesano, para un toque yodado y viajero. 
Hoy, en el menú «Retour du Marché»: rape con espárragos tempranos. «Lo que me gusta es dar placer a la gente con productos de calidad a un precio asequible».

Empiezan a embriagarme los aromas y se me abre el apetito. ¡Genial! El Chef me propone probar todos sus platos, ¡una mesa para mí sola!
Paso del otro lado, a la sala: allí está Isabelle, sirviendo a sus clientes con elegancia y sencillez. Hay una energía positiva que comparten Luc, en la cocina, e Isabelle, en el servicio.
Comienza el festival de platos: primero, centollo, vieiras y trufa, raviolis de langostinos… después llega el abadejo salvaje con el lardo di Colonnata, de perfecta cocción, asociado a un risotto de apio, ¡sublime!

Y por último, el postre de Anne Claire, «La Délicatesse», magnífico por su estructura como por su sabor: chocolate blanco, corazón de fruta de la pasión y zumo de mango... conquistando el paladar con su dulzura y frescor, para coronar este agradable momento gastronómico. 

El Saint-Placide es un destino por derecho propio, no dejéis de ir para apreciar el talento culinario de Luc Mobihan y su equipo que hace las delicias de sus comensales.