-A +A

Saint-Malo, ciudad corsaria

Corsarios y armadores de padres a hijos

En el siglo XVII, el puerto de Saint-Malo se enriqueció gracias a los beneficios del corso. Las riquezas traídas de Terranova y de las Indias permitieron a los armadores construir grandes palacetes y «malouinières» (casas de recreo), que hoy constituyen las joyas de la arquitectura civil de la ciudad corsaria.

Corsarios de Saint-Malo al servicio del Rey

En muchas familias bretonas, el oficio de corsario y armador se transmitía de padre a hijo. Era un oficio próspero ya que Francia estaba en conflicto casi permanente con numerosas naciones marítimas, empezando por Inglaterra.

Dugyay-Trouin, capitán de la Marina Real

Uno de los corsarios franceses más conocidos es René Dugyay-Trouin, nacido en Saint-Malo en 1673. Capitán de buque corsario a los 18 años, ya a los 21 años estaba al mando de un navío de 40 cañones. Capturó más de 300 buques mercantes y 16 barcos de guerra. Luis XV lo nombró Teniente General de las Armadas Navales.

Durante tu paseo por las murallas de Saint-Malo, podrás ver la estatua del corsario cerca del muelle Saint-Louis. Una segunda estatua, esculpida en mármol, se conserva en el Museo Histórico de la ciudad.

Surcouf, rey de los corsarios

Nacido un siglo después que su primo Duguay-Trouin, Robert Surcouf practicó la guerra de corso contra el comercio inglés. Su hazaña más famosa fue la toma del Kent, poderoso navío de la compañía inglesa de las Indias. La toma de esta nave de 1.200 toneladas le valió el título de Rey de los Corsarios. Surcouf se convirtió así en uno de los armadores más ricos y poderosos de Saint-Malo.

La estatua de bronce de Robert Surcouf está situada en el Jardin du Cavalier, frente a los islotes de Petit-Bé y Grand-Bé. Vestido con su traje de corsario, Surcouf señala el camino a seguir girando la cabeza hacia sus tropas.

Los palacetes en Saint-Malo

El armador Auguste Magon de La Lande, contemporáneo de Dugyay-Trouin, dio su nombre a una joya del patrimonio de Saint-Malo. Se trata de la mansión Magon, construida en 1725, bello ejemplo de la arquitectura de las casas de corsarios. La encontrarás entrando por la puerta Saint-Louis.

La mansión fue declarada Monumento Histórico y cuenta con 59 habitaciones. Una magnífica escalera con barandilla de hierro forjado distribuye los salones con revestimiento de madera y las suntuosas habitaciones. La terraza, por encima del nivel de las murallas, permitía al corsario vigilar las idas y venidas de los barcos en el puerto.

Las Malouinières de Clos-Poulet

Las Malouinières son magníficos caserones instalados en el campo, lugar de veraneo de los armadores de Saint-Malo. La mayoría de las Malouinières fueron construidas entre 1650 y 1730, en un radio de 15 kilómetros alrededor de Saint-Malo. Los corsarios, sintiéndose encerrados dentro de las murallas del recinto, decidieron construir amplias casas de recreo, no lejos del puerto.

La mayoría de estas se sitúan en Clos-Poulet, en el interior de Saint-Malo. Si bien son residencias privadas, algunas pueden visitarse durante gran parte del año, o exclusivamente durante las Jornadas del patrimonio.

La arquitectura simétrica de las Malouinières puede parecerte algo austera, pero te seducirán las boiseries esculpidas y los jardines de estilo francés de estas ricas mansiones.