-A +A

Un destino de relax y energía

Entre mar y tierra, un territorio fascinante

El destino Saint-Malo–Bahía del Mont-Saint-Michel te transporta sucesivamente a dos universos: relajación en el campo litoral y efervescencia en las ciudades animadas.

Recargar pilas en la bahía del Mont-Saint-Michel

¿Estás soñando con un descanso a orillas del mar, por unos días o un fin de semana? El destino Saint-Malo Bahía del Mont-Saint-Michel te permitirá recargar las baterías.

El área retro-litoral y las orillas del Rance son propicias al turismo Slow. Esta nueva tendencia de viaje invita a tomarse el tiempo de descubrir (o mejor dicho, vivir) un territorio. Detenerse a observar la naturaleza, conocer a los habitantes, comer sanamente...

Caminar por el bosque de Mesnil

Una caminata pausada en el corazón del bosque de Mesnil te transportará a la época megalítica. En medio de este bosque estatal, situado alrededor del pueblo de Le Tronchet, se alza el dolmen de la Casa de las Hadas. Este ha dado origen a numerosas leyendas sobre los genios y espíritus buenos de la naturaleza. ¿Sabías que el bosque de Mesnil perteneció en otra época a Robert Surcouf, el famoso corsario de Saint-Malo?

Al norte del pueblo, disfruta de un paseo alrededor del lago de Mireloup o del estanque de Beaufort. Este entorno campestre se presta al descubrimiento del patrimonio arquitectónico religioso: la abadía Notre-Dame de Beaufort o la iglesia abacial y el claustro de Notre-Dame du Tronchet.

Observar las aves de la marisma blanca

¿Hay algo más relajante que un paseo por la naturaleza para observar las aves? La reserva natural de la Bruyère, situada en el municipio de La Fresnais, es el lugar ideal para comprender la bahía del Mont-Saint-Michel. Allí podrás observar numerosas especies de aves: garzas, garcetas y patos salvajes.

Los amantes de los paisajes marítimos encontrarán su paraíso en el "sentier des douaniers" (sendero de los aduaneros o camino litoral), en la Punta de Groix. Desde la punta, se puede observar la île des Landes (isla de las Landas), paraje ornitológico donde anida una de las mayores colonias de grandes cormoranes de Bretaña. La isla, situada frente a las costas de Cancale, está deshabitada y no presenta ninguna construcción; no se puede acceder, solo soñar con ser un ave para posarse en ella.

Divertirse de Cancale a Saint-Malo

¿Te apetece mezclarte con el gentío para divertirte y pasarlo bien? En Saint-Malo encontrarás la efervescencia de bares y restaurantes animados. En verano, el puerto de la Houle en Cancale también es un lugar mítico muy concurrido.

¿Te sobra energía? Aprovecha las múltiples actividades que proponen los centros náuticos: senderismo acuático, velero, catamarán, stand up paddle o kayak de mar.

Y no te pierdas el espectáculo de las grandes mareas equinocciales que tiene lugar dos veces al año, en otoño y primavera. Pero ¡cuidado! Estate atento. Aunque es una experiencia alucinante, puede resultar peligrosa.

Saint-Malo, estación náutica y localidad costera

Con sus once playas de arena fina y su amplia oferta de actividades náuticas, Saint-Malo cuenta con el sello Francia Estación Náutica 4 estrellas. Bañarse y jugar en la gran playa de Sillon, de 3 kilómetros de largo, es sin lugar a dudas la actividad preferida de los veraneantes.

¿Te apasiona ir de compras? En la ciudad intramuros encontrarás las tiendas que marcan tendencia. Desde el prêt-à-porter Armor Lux hasta el concept store La Réserve, pasando por Ker Olam, una tienda de creaciones originales de artistas bretones: en cada esquina tendrás una oportunidad de llevarte un souvenir.

Cancale, frente a la bahía del Mont-Saint-Michel

Si Cancale es famosa por sus ostras, también lo es por su larga playa de arena dorada que se extiende a lo largo de casi dos kilómetros, entre la Punta de la Moulière al este y la Punta de Daules al oeste. La playa del Verger es muy concurrida durante la temporada estival. Dispone de un puesto de socorro para seguridad de las familias.

Después de la playa, es costumbre degustar un buen plato de ostras de Cancale en el pequeño puerto de la Houle. Por la noche es agradable deambular por la ensenada de Port-Mer y admirar las bisquines, barcos pesqueros tradicionales, que regresan a puerto tras una jornada de faena. Un concierto en la terraza de un café o una partida de petanca animarán las apacibles noches de verano.