Viñedo del Mont Garrot

Cosecha Le Clos de Garot

Un pequeño viñedo entre tierra y mar

Érase una vez Saint-Suliac...

A orillas del Rance, Saint-Suliac es un pueblecito portuario típicamente bretón, catalogado entre los más bellos pueblos de Francia.

El encanto de sus callejas («ruettes»), su iglesia del siglo XIII y el molino de marea de Beauchet te transportarán a la época de los terre-neuvas, esos famosos pescadores que partían durante meses hacia los caladeros helados de Terranova, frente a las costas de Canadá, a pescar bacalao.

En su oratorio, Notre Dame de Grainfollet vela por ese pueblo de marinos, pero también custodia otro tesoro…

 

Sobre el Mont Garrot

Con sus 73 metros de altura, el Mont Garrot domina todo el valle del Rance, y ofrece un panorama de 360°, cerca de un antiguo molino de viento. Cuenta la leyenda que este promontorio de cuarzo es la tumba de Gargantúa. ¡Era tan grande que hubo que doblarlo en siete para poder sepultarlo!
En su ladera, se descubre el tesoro…

 

¡Un pequeño viñedo!

El Viñedo del Clos de Garot

En ese mismo terreno, en la Edad Media, los monjes ya cultivaban la viña.

En el 2003, unos treinta aficionados hicieron renacer el viñedo.

En la parcela, orientada al sur frente al Rance, se plantaron dos variedades de uva: Chenin para el vino blanco, y Rondo para el tinto.

Los viticultores aficionados se ocupan con esmero de algo más de mil cepas, todo ello a mano, sin ninguna maquinaria agrícola.

En 2016, la cosecha permitió embotellar un vino blanco seco típico de Anjou (300 botellas de vino no comercializado). "Un poco frutado, ligero, con un fondo a lima", precisa el maestro bodeguero.

¡La cita es en septiembre, para las próximas vendimias!