Los tesoros arqueológicos

Del Neolítico a la Marina Real

Las excavaciones arqueológicas permitieron descubrir tesoros de la historia de Saint-Malo. Un viaje en el tiempo te llevará del Neolítico en Lillemer al período de los vikingos en el Rance o a la época de la Marina Real en Saint-Malo.

El yacimiento neolítico de Lillemer

El pueblo de Lillemer está situado entre marisma blanca y marisma negra, al oeste de Mont-Dol. Durante las excavaciones arqueológicas realizadas a partir del 2001 se revelaron vestigios de la época neolítica que remontan a 4.000 años antes de Cristo.

Gracias al suelo turboso y húmedo, los vestigios descubiertos se encuentran en un excepcional estado de conservación. Entre estos, una entrada monumental que deja presumir la existencia de un sistema de recinto neolítico escalonado en la colina de Lillemer. Se exhumaron miles de piezas líticas, cerámicas y objetos domésticos, así como osamentas de una sepultura adulta.

Las excavaciones realizadas en el pueblo han dado lugar a un centro de interpretación del Neolítico. El espacio permanece abierto gratuitamente a la visita, en los mismos horarios que los del ayuntamiento.

Restos de barcos corsarios de la Natière

Dos fragatas corsarias se perdieron en el siglo XVIII en la bahía de Saint-Malo: la Dauphine y la Aimable Grenot. Los restos de estas embarcaciones fueron descubiertos por casualidad por un buzo de Saint-Malo en 1995, en los peñascos de la Natière.

La Dauphine, buque de 300 toneladas, llevaba a bordo 180 marinos. Construido en Le Havre, su naufragio ocurrió el 11 de diciembre de 1704. La fragata real de Granville, la Aimable Grenot, se perdió en el mar el 6 de mayo de 1759. Se dirigía a Cádiz a vender lienzos bretones.

Explorados desde 1999, ambos barcos han revelado más de 3.000 objetos mobiliarios: espadas, sables y pistolas, ropa, cerámicas normandas, y hasta material de cirujía.

Se trata de una de las excavaciones arqueológicas submarinas más ricas del mundo. Las investigaciones realizadas en esos buques desembocarán en la apertura de un museo marítimo en 2019.

El campamento vikingo

En la ensenada de Vigneux en Saint-Suliac, a orillas del Rance, subsisten vestigios de un campamento vikingo. Se trataría de un asentamiento fortificado, ocupado por los normandos en el siglo X. El conjunto constituido por muros de piedra solo puede verse con marea baja.

Aunque el yacimiento no ha revelado todos sus secretos, se supone que existía una fortificación de madera encaramada sobre un promontorio de tierra y rodeada por un ensamblado de piedras. Un refugio exterior, protegido sin duda por estacas, debía poder acoger los drakkars (barcos de piratas normandos) a resguardo, en tierra.

Para verlo, sigue el circuito del Mont-Garrot, que cubre 4 kilómetros. El Mont-Garrot, verdadero promontorio sobre el estuario marítimo del Rance, ofrece una magnífica vista panorámica sobre Saint-Suliac y la ensenada de Vigneux. El punto de partida se sitúa a 800 metros de Saint-Suliac, a la altura del molino de la Chaise.