El ingenio humano

Arquitectos, escritores y grandes exploradores

Saint-Malo, ciudad de corsarios, está protegida por las más extraordinarias fortificaciones marítimas, diseñadas por Vauban a fines del siglo XVII. Estas naves de piedra seguramente estimularon la imaginación de grandes autores de la literatura francesa.

Vauban y las fortificaciones marítimas

Son muchos los puestos avanzados alrededor de Saint-Malo. Para defender el reino de las invasiones inglesas y holandesas, Luis XIV encomendó a Vauban la protección de las costas francesas. Pero el ejecutor de las obras no fue otro que Garangeau, nombrado por Vauban «ingeniero jefe y director de las fortificaciones de Saint-Malo». Las fortalezas, construidas en los peñascos en medio del mar, reflejan el ingenio militar de los ingenieros del Rey Sol.

El Fuerte Nacional, al pie de las murallas

Sobre el peñasco del Islet se asienta el Fort National, denominado Fort Royal en la época de Luis XIV. Construido en 1689 por Garangeau siguiendo los planos de Vauban, este fuerte protegía las murallas de la ciudad corsaria. Es accesible a pie con marea baja. Si ves la bandera francesa izada en el fuerte, significa que está abierto a la visita.

El Fuerte de Petit-Bé

Más confidencial, el Fort de Petit-Bé, enclavado detrás del islote de Grand-Bé, se terminó de construir en 1707, al morir Vauban. Ha sido restaurado por un particular apasionado por las fortificaciones marítimas. Se puede acceder a pie o en ferry, según la marea. Se visita durante todo el año.

El Fuerte de la Conchée, frente a las costas de Saint-Malo

Más lejos, a cuatro kilómetros de la costa, frente a la gran playa de Rochebonne, se encuentra el Fort de la Conchée. Este fuerte-navío de 65 metros de largo por 32 de ancho contaba con una guarnición de 200 hombres. Desde el año 1989 pertenece a la asociación La Compagnie du Fort de la Conchée, que lleva restaurado más del 80% del edificio. Debido a las dificultades de acceso, el fuerte solo está abierto al público dos días al año, durante las Jornadas del Patrimonio. En su defecto, se puede disfrutar de la visita virtual del Fuerte de la Conchée propuesta en la página web del monumento.

Grandes exploradores

Algunos grandes exploradores entraron en la leyenda durante la historia de Saint-Malo, como Jacques Cartier, el «descubridor de Canadá» o el Comandante Charcot, que exploró la Antártida.

Jacques Cartier

Jacques Cartier es seguramente el marino francés más célebre del Renacimiento. El «descubridor de Canadá», nacido en Saint-Malo en 1491, era hijo de pescadores. Comenzó su carrera como marinero, luego pasó a piloto mayor, antes de ser promovido a capitán de navío por Francisco I. Este le encomendó dos misiones: explorar el «paso noroccidental» para llegar a Asia, y encontrar nuevas tierras ricas en oro y otros tesoros, para instalar en ellas un establecimiento francés. Así fue como Jacques Cartier atracó en las costas de Terranova en 1534, marcando el comienzo de la colonización de la Nueva Francia.

El comandante Charcot

Jean-Baptiste Charcot, médico y explorador de las zonas polares, dejó su huella en la historia de Saint-Malo. Fue desde la ciudad corsaria que emprendió las expediciones a la Antártida. En 1903, mandó construir en Saint-Malo una goleta de tres palos de 32 metros, denominada «el Francés», y organizó la primera expedición francesa a la Antártida. Los descubrimientos científicos realizados serán notables, con mil kilómetros de costas cartografiadas y 75 cajas de observación que ingresarán al Museo Nacional de Historia Natural.

Timoneles y navegantes de hoy

Durante tus vacaciones, es posible que te cruces con algunos navegantes de renombre que eligieron Saint-Malo y la bahía del Mont-Saint-Michel como puerto de amarre: Gilles Lamiré, corredor de trimarán, o Thibault Vauchel-Camus, capitán de catamarán deportivo.

Grandes nombres del deporte náutico francés nacieron en Saint-Malo: la familia de navegantes Escoffier y los líderes de la expedición Energy Observer, Victorien Errussard y Jérome Delafosse.

Servane Escoffier se inició en la competición con su padre, Bob, y más tarde se destacó en sus dos participaciones en la Route du Rhum. En 2010, llegó en segunda posición detrás del vencedor Franck Cammas.

La literatura en Saint-Malo

Chateaubriand, escritor romántico

La casa natal de Chateaubriand, en donde nació en 1768, es hoy un hotel de tres estrellas: el Hôtel de France. En el Museo Histórico de Saint-Malo puede admirarse un retrato del escritor pintado por Anne-Louis Girodet.

La obra monumental de este escritor y político nacido en Saint-Malo es, sin lugar a dudas, Memorias de ultratumba. Los primeros libros recrean su infancia en la aristocracia bretona de la ciudad.

Chateaubriand había pedido que lo enterraran en la isla de Grand-Bé. Cerca del acantilado, podrás visitar su tumba, declarada monumento histórico.

Olivier Adam

El escritor Olivier Adam, originario de la región parisina, vivió unos diez años en Saint-Malo, junto a su compañera y a sus dos hijos. Evoca este episodio de su vida en «Vientos contrarios», publicado en 2009.

Festival Étonnants Voyageurs

El festival literario y de cine «Étonnants Voyageurs» se creó en 1990 en Saint-Malo. Todos los años reúne entre 200 y 300 escritores y atrae a más de 60.000 visitantes.

Encuentros, debates, lecturas, documentales, películas de ficción y exposiciones contribuyen a la fama del evento. El festival se celebra durante tres días en el mes de mayo, en diferentes espacios de la ciudad corsaria.